|
Una insólita situación se acaba de generar en E.E.U.U. entre el
gigante de la alimentación Kellog Company y la Administración de
alimentos y drogas, F.D.A. entidad que rige a las dos industrias
mencionadas en el país del norte.
Con motivo de las profusas campañas en pro de una alimentación
racional y saludable que desde un tiempo a esta parte viene
desarrollando el Instituto Nacional del Cáncer, en especial aquella
en base a un tenor muy bajo en grasas y muy alto en fibras vegetales
que según estudios recientes ejerce un efecto protectivo contra
ciertos tipos de cáncer, la compañía citada solicitó a la F.D.A.
la autorización correspondiente para colocar en las etiquetas de
sus productos con mucha fibra y poca grasa el slogan mencionado que
el determinado alimento disminuye el riesgo de contraer cáncer.
La solicitud tomó por sorpresa a los burócratas del organismo
regulatorio estatal quienes solo atinaron a contestar lo primero
como es la regla en estos casos: no.
Ni lerdos ni perezosos los fabricantes de cereales empaquetados
para el desayuno comenzaron una campaña nacional donde palabra mas
o menos le preguntaron a todos los que tenían que ver con el asunto
que contestaran por que el Instituto Nacional de Cáncer y cuanto
organismo estatal anduviera por allí se llenaban la boca con campañas
y pagaban costosos estudios para convencer a la población de que
cambiara su hábito alimenticio en favor de uno que disminuye el
riesgo de cáncer, mientras que ellos que eran los pioneros en el
marketing de esa alimentación masiva no lo podían declarar
abiertamente en sus etiquetas.
En el baile involucraron al Departamento de Salud, al de
Agricultura, al director de la F.D.A., a la jefa de Nutrición Clínica
de la misma entidad, al administrador ejecutivo, al director de
Prevención y Control del cáncer, del Instituto Nac. del cáncer,
al director de asuntos legales del Centro Científico para el interés
publico y así hubieran seguido hasta el presidente.
Pero la
mandamás F.D.A. tiró la toalla y el 6 de noviembre de 1991 dictó
la siguiente resolución:
- Obligatoriedad de mencionar detalladamente en la etiqueta el
tenor de fibras y grasas que contiene el producto.
- Define el valor de referencia diario en no mas de 75 gramos de
grasa por cada 2350 calorías y 25 gramos de fibra por día.
- Permite colocar "sin grasa" o "bajo contenido
de grasas" y "fuente de" o "alto contenido
de" fibras solo si ciertos requerimientos son cumplidos.
- Permite el mensaje "una dieta baja en grasas puede ayudar
a reducir el riesgo de cáncer".
Parece una pavada, pero íntimamente creo que éste es un
paso tan grande como el del hombre en la luna. Estamos acordando un
vocabulario común que nos permita un hábito sano para ayudarnos en
la lucha contra el cáncer. Es un paso trascendente. De nosotros
depende el resto.
Fuente: Jour. Nat. Can. Inst. Noviembre 1991. |